Importación de autos
- 12 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 ago 2025
Promesa:
"Podrás importar autos fácilmente"
Chequeo de realidad:
Aunque se habilitó la importación, la carga impositiva argentina hace que el costo final sea mayor que comprarlo en el país.
Conclusión:
El beneficio es ilusorio: el problema no es la importación, sino los impuestos.
Informe: Promesa de importación de autos “fácil y accesible”
Introducción
En el marco de las políticas de desregulación y apertura comercial, se difundió la idea de que ahora sería posible importar autos fácilmente, lo que supuestamente permitiría acceder a vehículos a precios más competitivos que los del mercado interno. La medida fue presentada como un ejemplo de cómo la liberalización de importaciones beneficiaría directamente a los consumidores.
}Sin embargo, un análisis de la estructura impositiva y de costos demuestra que, aunque el trámite de importación pueda haberse simplificado, el precio final de un auto importado en Argentina sigue siendo elevado debido a la alta carga tributaria.
Contexto de la afirmación
La promesa se enmarca en la eliminación o reducción de barreras administrativas para traer vehículos desde el exterior.
Se buscó instalar la idea de que los consumidores podrían acceder a modelos de gama alta o baja con precios similares a los del mercado internacional.
La narrativa oficial asocia la medida con una mayor “libertad de elección” y competencia que supuestamente reduciría precios.
Datos y estructura de costos
Aunque se habilitó la importación directa, el costo final incluye:
Derechos de importación (35% para autos nuevos fuera del Mercosur).
IVA (21%) y, en algunos casos, IVA adicional del 10,5%.
Impuesto a los autos de lujo (internos).
Tasas de estadística, gastos de flete, seguros y aranceles aduaneros.
En conjunto, la carga tributaria y de logística puede superar el 80% del valor FOB del vehículo.
Chequeo de realidad
El trámite para importar puede ser más ágil, pero el precio final no resulta competitivo frente a comprar un auto en el país.
En muchos casos, el costo total es mayor que el precio local debido a los impuestos internos y derechos aduaneros.
El “beneficio” es ilusorio para el consumidor promedio, ya que no se modificaron los factores que más encarecen el precio: los impuestos y aranceles.
Impacto en la narrativa política
El mensaje oficial se enfoca en la libertad de importar, pero omite que los precios finales dependen de la política tributaria, no solo de las regulaciones de importación.
La medida puede favorecer a un pequeño grupo de consumidores con alto poder adquisitivo, pero no genera un impacto masivo en el mercado automotor.
Presentarlo como un logro para “todos” es engañoso, ya que la mayoría de los ciudadanos no puede acceder a este beneficio.
La frase “podrás importar autos fácilmente” es engañosa si se asocia con la idea de precios más bajos. Si bien los procedimientos pueden haberse simplificado, los elevados impuestos y costos logísticos en Argentina hacen que el valor final de un auto importado sea, en muchos casos, superior al de un vehículo adquirido en el país. El problema no es la importación en sí, sino la estructura impositiva que la encarece.