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Tecnovax hace negocios con el Laboratorio brasilero Ourofino cuando el stock de vacunas bivalentes en Brasil está vencido o por vencer, y las plantas proveedoras están cerradas.

  • 12 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

El laboratorio argentino presentó una solicitud para introducir dosis bivalentes fabricadas en Brasil, pero el origen, la vigencia limitada del lote y el cierre de las plantas proveedoras generan fuertes cuestionamientos.


En medio de un mercado veterinario en plena tensión, el laboratorio argentino Tecnovax avanza en su intención de importar vacunas contra la fiebre aftosa desde Brasil. La iniciativa, presentada ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), promete una reducción en el precio por dosis, pero está rodeada de controversias técnicas y regulatorias.


El producto en cuestión es una vacuna bivalente fabricada por Ourofino, una empresa brasileña cuya planta de San Pablo fue reconvertida recientemente tras la decisión del gobierno de Brasil de abandonar la vacunación contra la aftosa en todo su territorio. En efecto, desde mayo de 2024, Brasil logró el estatus de país “libre de fiebre aftosa sin vacunación”, lo que llevó al cierre o transformación de las principales plantas productoras de este biológico, incluidas las de Ourofino, MSD y CEVA.


Según documentación consultada por este medio, el lote presentado por Tecnovax consta de apenas 200 frascos identificados como muestra experimental. Su producción data de 2023 y su vencimiento está previsto para junio de 2025, lo que significa que, a la fecha, las dosis estarían al borde del límite de uso, con pocas semanas restantes de vida útil.

Desde el sector veterinario y productivo surgieron alertas inmediatas. "No sólo se trata de un lote mínimo, sino que proviene de un sistema de producción desactivado, sin posibilidad de continuidad. Eso genera incertidumbre sobre la seguridad, trazabilidad y abastecimiento sostenido", afirmó un experto en la materia.


Además, varios actores del sector cuestionan que se intente introducir al país una vacuna que nunca fue registrada previamente ante SENASA. Aunque la normativa permite ensayos de campo para nuevos productos, se exige el cumplimiento de rigurosas pruebas de eficacia, seguridad e inocuidad. La vacunación contra la fiebre aftosa, al ser una herramienta estratégica para preservar el estatus sanitario de la ganadería argentina, requiere instalaciones certificadas de bioseguridad (BSL3) y un control exhaustivo de cada lote antes de su distribución.


Desde Tecnovax argumentan que esta iniciativa busca romper con el “oligopolio” de proveedores locales y reducir el costo al productor. Según trascendidos, se mencionó un precio estimado de 0,60 dólares por dosis, aunque aún no se ha detallado si ese valor corresponde al precio de importación, de salida de laboratorio o precio final al productor, con todos los costos sanitarios incluidos.


SENASA, por su parte, no se ha pronunciado oficialmente sobre la aprobación del lote, aunque confirmó que cualquier ingreso masivo de vacunas deberá pasar por los canales formales de registro, evaluación técnica y ensayos controlados.


Mientras tanto, los laboratorios locales advierten que el uso de vacunas importadas sin historial en el país, con vencimiento próximo y sin garantía de producción futura, podría poner en riesgo el estatus sanitario internacional que sostiene a la ganadería argentina como exportadora confiable.


 
 
"No te quedes con el titular, buscá la verdad."

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